National Press Club
Washington, D.C.
Martes, 14 de Julio de 2009
Gracias, Henry.
Deseo agradecer a la Institución Brookings, en particular al Programa de Política Metropolitana y a mi estimado amigo, Bruce Katz, por patrocinar este evento y por su compromiso a la política metropolitana innovadora.
Pero permítame darle las gracias a usted, Henry, por su amistad, su liderazgo, y ante todo, por su compromiso hacia el progreso de la idea de que cada estadounidense debe tener un lugar seguro y asequible que pueda llamar hogar.
En sus tres décadas y media dedicadas al servicio público, Henry ha abierto puertas de oportunidad para millones de estadounidenses.
Yo me encontraba en San Antonio cuando él ya había empezado su cruzada contra la segregación y el aislamiento económico y racial - una batalla que llevaría a las comunidades a través de toda la nación cuando llegó a ser nuestro décimo Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.
Fue en esa función que ayudó a elaborar y perfeccionar una de las armas más poderosas para combatir la concentración de pobreza que nuestro país ha conocido:
El programa de HOPE VI - el testimonio y promesa que celebramos y sobre los que procuramos edificar hoy.
Esta tarde me gustaría compartir la visión de la administración de Obama para la transformación de vecindarios en el Siglo XXI.
Y al hacer esto, me gustaría discutir sobre cómo HOPE VI cambió la faz de la vivienda pública.
Y ante todo, deseo explicarles el momento en el que nos encontramos y cómo considero que la nueva iniciativa integral de HUD, Vecindarios Selectos, nos ayudará a tomar el momento, trabajando concertadamente con nuestra más amplia gama de iniciativas de sostenibilidad de comunidades. Tomando como base las lecciones que todos nosotros hemos aprendido de HOPE VI, consideramos que podemos crear la geografía de oportunidad que necesita la nación para triunfar en las próximas décadas.
Vivienda Pública, Renovación Urbana y la Concentración de Pobreza
Pero, antes de explicarles esto, deseo tomar unos cuantos minutos para poner en un poco de contexto lo que Henry acaba de decir.
Para entender HOPE VI-por qué fue concebido, qué ha logrado y hacia dónde debe ir desde este punto de partida-Considero que necesitamos entender la relación entre la pobreza y la política de vivienda en Estados Unidos, y los vecindarios de concertada pobreza que resultaron, no a pesar de la política gubernamental - sino en muchos de los casos debido a ésta.
Tanto para bien como para mal, la noción de "vivienda pública" en Estados Unidos dio inicio, en muchas maneras, en mi ciudad de origen, Nueva York, para finales del siglo.
En respuesta a Cómo Vive la Otra Mitad de Jacob Riis, el despertar en Estados Unidos a lo que él describió como "el banco de propagación de epidemias" y el "riesgo de contagio moral mortal" del reducido espacio de las propiedades de vivienda de la ciudad, el gobernador Teddy Roosevelt y Lorenzo Veiller crearon una Comisión de Edificios de Vivienda Estatal para abordar las deplorables condiciones presentadas en las fotografías de Riis.
Riis, Jane Adams, Lillian Wald, y otros en el movimiento de disposición de vivienda emergente reconocieron que las estructuras físicas de inferior calidad, tan terribles como estaban, eran sólo una parte del problema.
Ellos consideraron en ese entonces, lo que Henry traería a la luz casi un siglo después - la transformación requiere un enfoque en algo mucho más ambicioso:
En salud física, educación, acceso a la oportunidad económica.
En resultados significativos que con frecuencia fueron el producto derivado de la condición general del vecindario - en el que el ambiente de construcción fue una mayor influencia, sin duda.
Tomó la Gran Depresión para que el gobierno federal se decidiese a incorporarse al mercado de vivienda a gran escala - la principal motivación, que no estaba dirigida a ayudar al más pobre de los pobres sino a estimular una economía en la que cualquier persona podría perder su hogar y caer en la pobreza de la noche a la mañana.
Como parte del Nuevo Convenio, mientras que la Administración de Vivienda Federal proporcionaba financiación hipotecaria de vivienda, la Ley Wagner-Steagall proporcionaba trabajos de construcción en un devastado sector de vivienda, así como vivienda para familias trabajadoras en tiempos de masivo desempleo generalizado, lanzando eficazmente la vivienda pública en Estados Unidos.
Esta vivienda no fue visualizada como permanente en el sentido de que generación tras generación de las mismas familias vivirían allí - sino para ayudar a las familias a progresar hacia la oportunidad económica y la clase media.
No obstante, todo eso empezó a cambiar con el movimiento de renovación urbano que arrasó por todas las ciudades estadounidenses, empezando en los 1930 y floreciendo en una inmediata nación de posguerra.
La renovación urbana fue parte de un movimiento intelectual y legal más amplio que estimaba que los expertos podrían reestructurar la sociedad - a través de la eliminación de la pobreza y otros males sociales.
A través de todo el panorama nacional, emergieron nuevas entidades legales-no fue coincidental que se llamasen "autoridades"- destinadas a liberar a estos tecnócratas de sus perjuicios de poca visión y caprichos políticos que podrían impedir la realización de sus ambiciones. Desde el Valle de Tennessee hasta las costas del este y oeste, se crearon autoridades para distribuir recursos en una escala épica y con una notable precisión científica.
Por supuesto, los jefes de vivienda, transporte, agua, y otras autoridades de planificación trajeron sus propios perjuicios para añadir a la distribución de los enormes grupos de reservas que ellos controlaban.
En esencia, fueron facultados para rehacer el panorama urbano estadounidense sin ser responsables tácitamente a nadie - y mucho menos a todos los miembros vulnerables de la sociedad a quienes tan agudamente afectaban sus decisiones.
La cara del movimiento-tanto sus indiscutibles logros como arrogancia imperdonable -fue, por supuesto, Robert Moses, una porción de cuyo legado heredé durante los últimos cinco años en la Ciudad de Nueva York, como su Comisionado de Preservación y Desarrollo de Vivienda.
Sobre el transcurso de cuatro décadas-uno de los puntos que el jefe de no menos una decena de distintas autoridades-sin duda Moses transformó la cara de Nueva York - se construyeron decenas de miles de unidades de vivienda pública, principales puentes e infraestructura desde el Verrazano hasta el Brooklyn Battery Tunnel y se añadieron algunas 20,000 hectáreas a los parques de la ciudad.
En este perseguir obsesivo para transformar el ambiente físico de Estados Unidos metropolitano-construir edificios de vivienda de gran altura e infraestructura de autopistas que satisfacían las necesidades de la emergente "economía de crecimiento rápido"-vecindarios desde Chicago hasta Detroit hasta Los Ángeles fueron literalmente eliminados del mapa - algunos en dificultades, otros en perfecto funcionamiento.
Y en su lugar, se dejaron ingredientes para vecindarios que comprobarían ser más segregados y con pobreza más concentrada que los que existían antes, llenos de altos edificios de vivienda de último recurso - "superbloques," según un arquitecto "nuevo urbanista" Peter Calthorpe los llamó en el libro de Henry.
Lo irónico del caso fue que, no era que las unidades de vivienda fuesen de mala calidad - al menos al principio. No en comparación a lo que habían reemplazado.
Eran las comunidades mismas las de mala calidad.
Sin un semblante por donde poder caminar o escala humana, el ambiente construido y la localización conspiraron para desconectar a los residentes de escuelas, empleos, transporte, y ante todo, oportunidad.
El resultado, según definido por Jim Carr y Nandinnee Kutty en la indispensable colección, Segregación, fue que las "condiciones de vida no sólo eran indeseables físicamente - sino también dañinas para el espíritu humano".
Efectivamente, nadie fue más afectado que los afro-americanos que vivían en nuestras ciudades, a quienes no les quedó ninguna otra opción sino mudarse a desarrollos de vivienda pública que estaban más congestionados y segregados que los vecindarios de donde se habían mudado.
La nación fue testigo de una creación al por mayor de lo que el historiador Arthur Hirsch llamó un "gueto de segunda" patrocinado por el gobierno federal en el que, el "gobierno tomó participación activa no simplemente para reforzar los patrones prevalecientes de la segregación, sino para liderarlos a una permanencia nunca antes vista".
De modo que, lo que había empezado como un esfuerzo holístico de parte de Riis, Adams y otros para rechazar la vida de desesperación en los vecindarios, se había mas bien ahondado en unas cuantas décadas - creando vecindarios completos de concentrada pobreza y segregación.
Sencillamente, esto no fue el trabajo de la vivienda pública solamente, sino más bien un grupo de prácticas discriminatorias más amplias animadas por una red de políticas federales - acentuadas por prestamistas, políticas de la FHA que promovían activamente las comunidades segregadas, sistemas de autopistas que aislaban a los vecindarios de minorías, y por supuesto, la segregación escolar sancionada oficialmente por las autoridades, restaurantes y otras instalaciones públicas.
Tampoco fue este el trabajo de Robert Moses solamente, cuyo legado fue bastante complejo.
Efectivamente, he podido observar lo que el primer Moses y sus sucesores pusieron en el perfil de ingresos variados del inventario de vivienda pública de la ciudad, en gran parte para prevenir el debilitamiento que vimos en otras partes del país.
Y tras haber recorrido la magnífica galería de baños públicos de Orchanrd Beach con mis pequeños hijos, también he visto cuántos de los notables trabajos públicos que Moisés dejó todavía sirven hoy a comunidades de bajos ingresos y minorías, de las que ha sido acusado de haber destruido.
Pero en vez dado el primer paso hacia la escalera de la oportunidad para la que fue creada la vivienda pública durante la Gran Depresión, en demasiadas ciudades y en demasiados desarrollos, se ha convertido en una barrera hacia la oportunidad - "bodegas para los muy pobres", según Bruce lo describiera tan poderosamente.
Este fue el contexto dentro del que fue formado HOPE VI - por Henry y por defensores en el congreso como el senador Kit Bond y Barbara Mikulski, y por pensadores progresistas a través de todo el país que informaban sus ideas. Sus objetivos eran no sólo demoler esas bodegas, sino construir algo mejor en su lugar.
Algo mucho más grandioso de lo que cualquier estructura física podría representar.
HOPE VI
Para el 1980, la transformación fue completa: en demasiadas comunidades habíamos eliminado a la comunidad de la política de vivienda pública.
La Comisión Nacional Sobre Vivienda Pública en Grave Deterioro había descubierto que sólo el 6 por ciento-86,000 unidades de las 1.3 millones de unidades-de vivienda pública de la nación estaban en condiciones de grave deterioro. Aún así, en la mente del público, el nombre "Cabrini-Green" y las terribles imágenes que esto conjuraba se había convertido en el sinónimo de la vivienda pública generalizada - un símbolo de vidas trastornadas según Guillermo Julius Wilson inmortalizó en Los Realmente Desfavorecidos.
Décadas de abandono e intervenciones sociales conducidas por silo habían dejado a nuestros desarrollos más deteriorados en un completo caos físico y la gente que vivía en ellos, para toda intención y objetivos, atrapada - rodeados por la falta de inversión, con poco -o casi ningún- acceso a empleos, y sitiados por la violencia de pandillas y actividades relacionadas a las drogas.
Para entonces, los edificios altos no eran las únicas estructuras verticalmente integradas que no se unían unas a las otras en la tierra.
Las políticas sociales se habían hecho tan difusas que los residentes de vivienda pública podrían disponer de una docena de administradores de caso de una decena de distintas agencias - desde asistencia social hasta justicia criminal - y todavía ninguna posibilidad para una mejor vida.
El desgastado debate acerca del estado benefactor estadounidense y las intervenciones tipo a punte de cañón que lo definieron había obscurecido la verdadera tragedia:
Para aquellos que vivían en vivienda pública, el total de estas intervenciones-cupones de comida, ayudas compensatorias como AFDC y más tarde TANF, y otros - era mucho menos que la suma de sus partes.
En efecto, el error fundamental fue no ver las cosas como un conjunto.
No ver familias en dificultades en el contexto de vivienda pública en dificultades.
No ver la vivienda pública en dificultades en el contexto de vecindarios en dificultades.
No ver problemas integrados como un requerimiento de soluciones integradas.
De modo que, HOPE VI no fue sólo acerca de la demolición de edificios - fue también acerca de derribar políticas sociales osificadas.
La maravilla del programa - y el liderazgo de Henry en ello - es que regresamos al futuro desde muchos puntos de vista - para defender la integración y el pensar holístico de aquellos que llamaron la atención primero a fustigar la pobreza concentrada.
Combinado con las innovaciones del senador Mikulski y la Comisión de Cleveland Sobre la Pobreza en el área de servicios de apoyo complementarios, comenzamos a poner menos énfasis en la producción - en el número absoluto de unidades construidas y casos cerrados - y más énfasis en los resultados - resultados amplios, significativos como la salud, la educación y el acceso a empleos.
No me malinterpreten - necesitamos mayores oportunidades de vivienda económica, no menos, sobre todo para las familias de más bajos ingresos.
En efecto, una crítica legítima de HOPE VI es que en algunos mercados de vivienda comprimidos, perdimos unidades de vivienda económica necesitadas desesperadamente para las familias más pobres - y es sobre este punto que la presidente de la Comisión, Maxine Waters, ha sido particularmente elocuente.
A medida que edificamos HOPE VI, la próxima generación de política de vivienda no debe castigar a una familia de ingresos sumamente bajos por el mercado de vivienda en que vive.
También debemos reconocer que alguna familias de HOPE VI tuvieron dificultades para usar los vales, mientras que otras fueron quizás injustamente separadas de nuevos desarrollos - a veces debido a procedimientos que trataron a las familias no más que la suma de sus puntajes de FICO.
Tan importantes como son esas preocupaciones - y para estar claro, estoy comprometido a abordar estas preocupaciones - no deberían distraernos de las realidades más grandes y los indiscutibles logros de HOPE VI - la sustancial reducción de la pobreza en los vecindarios, del delito y el desempleo, y aumentos tangibles y reales en ingresos, valores de propiedad, e inversión de mercado.
La realidad es que, la mayoría de familias alcanzadas por HOPE VI viven hoy en vecindarios más seguros y saludables.
Para unos, la oportunidad vino en la forma de mayor movilidad - de poder mudarse a otro vecindario con mejores empleos, escuelas, y orientación para ayudarles a tener éxito.
Para otros, fue una comunidad revitalizada - de pórticos en la calle, una estructura de calles regular, y el compartir del espacio público. De estructuras más pequeñas a escala humana.
Pero para prácticamente todos ellos, la oportunidad vino en la forma de un vecindario con menos pobreza que el de antes.
Antes de HOPE VI, el gobierno federal enfrentó la desalentadora tarea de construir, mantener y demoler la vivienda pública prácticamente solo.
Fue HOPE VI, personas como Henry Cisneros y muchas personas presentes en esta sala que trajeron nuevos grupos de interesados a la mesa.
Como resultado directo del desarrollo de HOPE VI, miles de viviendas de crédito fiscal para vivienda de bajos ingresos y unidades a tasa de mercado también han sido construidas - así como centros comunitarios, parques y caminos, tiendas de comestibles, Clubs para Niños y Niñas, e instalaciones del programa de Head Start.
En total, los 6 mil millones de dólares invertidos por HUD en HOPE VI han apalancado casi tres veces esa cantidad en capital de desarrollo adicional - $17.5 mil millones, que ofrecen muy buenas ganancias para el contribuyente, efectivamente.
Por último, un esfuerzo para transformar urbanizaciones públicas en ciudades a través de Estados Unidos terminó por transformar algo mucho mayor:
Nuestra propia noción de vivienda pública.
De HOPE VI hacia Vecindarios Selectos
No es pura coincidencia que los más exitosos proyectos de ingreso y uso variado miraron más allá del portón del nuevo desarrollo.
En el caso del Parque Murphy en San Louis-la reurbanización que comenzó bajo el liderazgo de los senadores Bond y Mikulski antes de que HOPE VI fuese siquiera autorizado - es decir, la escuela del vecindario, Jefferson Elementary, que fue evitada por casi toda familia del vecindario que disponía de medios para optar por no enviar a sus hijos allí.
El desarrollador privado del proyecto fue Richard Barron de McCormack Barron Salazar, que se encuentra con nosotros hoy y había servido en la Comisión Nacional de Vivienda Pública en Grave Deterioro, de la cual HOPE VI fue por último creada.
Trabajando estrechamente con residentes, él no sólo recaudó $5 millones adicionales de intereses privados y filantrópicos para modernizar la escuela - trabajó estrechamente con los residentes y la junta escolar para contratar un nuevo principal, con un nuevo plan de estudios y un nuevo enfoque en la tecnología, las artes y programas escolares para después del horario escolar.
En los años subsiguientes tras completar el Parque Murphy, el desempleo que rodeaba el desarrollo declino el 35 por ciento según un estudio de Brookings. El ingreso promedio familiar se elevó más de cuatro veces, tan rápido como la ciudad en conjunto. Y la escuela primaria Jefferson llegó a servir el 75 por ciento de los niños del vecindario y de comunidades circundantes.
Desde la creación de HOPE VI en 1993, hemos visto este tipo de éxitos a través de todo el país - en el desarrollo Elm Haven de New Haven, que realizó una inversión de $24 millones en la escuela primaria.
El desarrollo de First Ward Place de Charlotte no sólo incluye un centro de educación de temprana de la niñez de alta calidad, sino que también está localizado a corta distancia de empleos, servicios y transporte.
En Mission Main de Boston, con sus cercanos lazos no sólo a escuelas sino también a algunos de los mejores hospitales y universidades del país.
Ejemplo tras ejemplo en comunidades a través de todo el país nos han mostrado que la correlación entre la vivienda acertada y buenas escuelas no es sólo una teoría - es la práctica.
Lo mismo es cierto de las inversiones en tecnología de edificios verdes.
El desarrollo de High Point de Seattle mostró que al añadir características verdes nosotros podríamos aumentar el número de días libres de asma y eliminar el moho, que a menudo causa infecciones respiratorias peligrosas.
Esto significa que en vez de tener que ir a visitas inesperadas al médico, los niños de High Point pueden jugar en el parque local con sus padres.
Esto significa que, con las inversiones adecuadas, en vez de manejar la clase de enfermedades crónicas que incrementan los costos de cuidado de salud para todos - a menudo podemos prevenirlas completamente.
El Aviso de Disponibilidad de Fondos de HOPE VI para el año fiscal de 2009 que anunciamos hoy, amplifica estas mismas innovaciones - animando a los solicitantes de HOPE VI a invertir también en la educación temprana de la niñez.
Además, incrementa la iniciación de proyectos de HOPE VI como el de High Point y en las inversiones de la Ley de Recuperación para animar a gobiernos estatales y locales a aumentar la construcción verde y la eficiencia energética.
No obstante, por más que queremos nutrir y ampliar la innovación a nivel local, hay un límite a lo que podemos hacer conforme a la ley vigente.
A unas cuantas millas de todos nosotros hoy, hay un vecindario de Anacostia llamado Washington Hights, aunque éste podría estar prácticamente en cualquier parte urbana del país.
Hace quince años, el enfoque de los medios destacó brevemente las condiciones de pesadilla en los desarrollos de vivienda deprimidos en los vecindarios de grandes urbanizaciones - Frederick Douglass, Stanton Dwellings, Parkside Terrace y Wheeler Terrace.
Algunos de ustedes quizás recuerden el informe sobre MacNeil-Lehrer.
Para citar un informe comisionado por Henry, Washington Highlands presentaba "una situación del peor de los casos" para HUD.
No se equivocó.
Según el informe indicó, "dos áreas distintas y separadas de programas de HUD … [parecían] contribuir al deterioro" del vecindario - la vivienda pública y la Sección 8 en base a proyecto, desarrolladores privados subsidiados y propietarios.
Gracias a HOPE VI, organizaciones sin fines de lucro locales y nacionales, el gobierno de D.C. y desarrolladores privados tuvieron acceso listo a un programa para desarrollar dos de aquellas propiedades - el plan para el cual incluyó un nuevo centro comunitario, escuela primaria, biblioteca pública, y una instalación de parques y recreación.
Pero el desafío no terminó allí, porque las otras dos urbanizaciones en Washington Highlands no calificaron para financiación de HOPE VI.
No porque no estuviesen en dificultades.
No porque no atravesaran los mismos problemas sociales en aquellos edificios que en los de al cruzar la calle.
Ni siquiera porque recibiesen menos subsidios federales.
Sino simplemente porque no fueron subsidiados por distintos programas en HUD - programas que el equipo de Henry destacó, prácticamente nunca coordinaron sus esfuerzos de desarrollo y administración de recursos.
Los medios no destacaron la diferencia.
Los residentes no destacaron la diferencia.
Pandillas y traficantes de drogas ciertamente no destacaron la diferencia.
Y por suerte, los líderes de la comunidad que luchaban para dar un giro al vecindario no destacaron en la diferencia tampoco. Una vez más, ellos siguieron adelante para trabajar con socios públicos y privados como la Corporación de Desarrollo y Preservación Comunitaria y Empresa para asegurar la financiación necesaria para reurbanizar estos proyectos.
¿De este modo, si nadie destacara en esta diferencia, por qué debería de hacerlo HUD?
El equipo de Henry señaló en 1994 que el Departamento no tenía "ningún mecanismo listo" para abordar el problema de altas concentraciones de vivienda pública y subsidiada en un sólo vecindario.
Y quince años más tarde, todavía no lo tenemos.
Es por esta razón que hemos introducido nuestra iniciativa de Vecindarios Selectos, para ayudar a socios públicos, privados y sin fines de lucro a ampliar los esfuerzos de transformación de vecindarios más allá de la vivienda pública - según como ya ellos lo hacen por su propia cuenta, a pesar de que sus gobiernos a menudo son una barrera.
Vecindarios Selectos hará que el gobierno federal sea una parte del equipo, igual que en HOPE VI.
Quiero estar claro:
Incluso mientras ampliamos esta misión, la transformación de la vivienda pública sigue siendo nuestra prioridad en HUD. Es por eso que nuestra solicitud en el presupuesto de FY2009 para Vecindarios Selectos sería de 250 millones de dólares - más del doble de la financiación que tenemos para HOPE VI este año.
Pero un desarrollo de HOPE VI rodeado por falta de inversión, por escuelas en camino al fracaso o por otra vivienda deteriorada no tiene prácticamente ninguna posibilidad de un verdadero éxito.
Esto es lo que Vecindarios Selectos significa. Sería edificado sobre el legado de HOPE VI mediante la ampliación de la variedad de actividades elegibles para financiación y capitalizaría en la amplia gama de grupos interesados, que sabemos son necesarios y desean involucrarse - desde gobiernos locales y organizaciones sin fines de lucro hasta firmas privadas y agencias de vivienda pública.
Y al igual que la exitosa Demostración de Jobs Plus, los residentes en vivienda pública y asistida serían elegibles para recibir incentivos y apoyos de trabajo.
Vecindarios Selectos también vincularían las intervenciones de vivienda más estrechamente con una reforma escolar intensiva e innovaciones de infancia tempranas. De manera crítica, el Departamento de Educación está con nosotros hombro a hombro en este esfuerzo con su nueva iniciativa de Vecindarios de Promesa.
Juntos, queremos reproducir el enorme éxito de la Zona de Niños de Harlem a escala nacional.
Combinado con la Iniciativa de Comunidades Sostenibles de HUD para traer la planificación de transporte y vivienda a nivel local a fin de reducir los gastos y aumentar las oportunidades disponibles para familias trabajadoras, consideramos que Vecindarios Selectos tiene el potencial para revitalizar y transformar comunidades a través de todo el país.
Considero que Vecindarios Selectos hará por nuestras comunidades lo que HOPE VI hizo por la vivienda pública - bajo mi criterio, debe ser así.
De hecho, debe ser mejor. La "tecnología" para combinar los servicios de vivienda y de apoyo ha progresado enormemente - en particular para nuestras poblaciones más vulnerables. Allá por los años 1992, era prácticamente inconcebible que podríamos tratar de ayudar a personas sin hogar en situación más crónica y más larga - sea en Skid Row de Luisiana, las calles en Seattle, o en los parques en la Ciudad de Nueva York - y encontrar un año más tarde que casi el 90 por ciento de aquellos individuos permanecen bajo techo. Sin embargo, esto es lo que sucede ahora, cada día.
Ya no hay ninguna excusa, si alguna vez hubiese existido una, para no proveer vivienda y apoyo para toda familia que ahora vive en un proyecto de vivienda pública o asistida en dificultades.
La simple realidad es que, hoy podemos albergar a cualquier persona.
Nuestro reto ahora es albergar a todos.
La Geografía de Oportunidad
Para mí, y para nuestro presidente, todo esto se reduce a una convicción muy simple:
Sea que vivamos en una ciudad o en el mismo centro del país, cada estadounidense tiene un compromiso en la revitalización urbana y la transformación de vecindarios.
Hoy, las ciudades de Estados Unidos y las comunidades circundantes son cada vez más el motor de nuestro crecimiento económico nacional. Noventa centavos de cada dólar en nuestra economía son generados por nuestras áreas metropolitanas. Estas mismas comunidades albergan más de dos tercios de nuestra población.
Por eso me sentí orgulloso de unirme al presidente Obama ayer en la Casa Blanca mientras él presentaba la nueva visión que ha articulado para nuestras ciudades y comunidades urbanas, que nunca como ahora han dependido de nuestra capacidad de trabajar juntos como en este momento.
Igual que él, sé que el cambio nunca es fácil - que la revitalización de comunidades urbanas de nuestra nación no será una tarea de la noche a la mañana. Tampoco llegará a realizarse debido a alguna política o trabajo de alguna agencia.
Cada una de esas comunidades depende de una sola cosa:
Una vivienda.
Esto es la base sobre la que todos nosotros construimos nuestras vidas, cuidamos a nuestros niños y planificamos para nuestro futuro.
Es el componente básico con el cual forjamos vecindarios y nos establecemos.
Si la crisis en la que nos encontramos hoy nos ha enseñado algo, es que la vivienda es una fuente esencial de estabilidad - para nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro país.
Si un siglo de política de vivienda nos ha enseñado algo, es que si no hay igual acceso a la vivienda segura y económica, no hay igualdad de oportunidades.
Y si dieciséis años de HOPE VI nos han enseñado algo, es que al construir comunidades de un modo más integrado y global no es un paso separado hacia el avance de la justicia social y económica y la promesa de Estados Unidos - es absolutamente esencial para ello.
Es inseparable de la idea que, en Estados Unidos, nuestras esperanzas y nuestros sueños nunca deberían estar limitados por el lugar donde vivimos - una idea que, mientras hablamos, la Juez Sotomayor-un producto de la vivienda pública de Estados Unidos - está en el Capitolio poniendo a prueba ante el mundo.
Nuestro objetivo hoy es garantizar que cada niño estadounidense tenga la misma oportunidad. Levantémonos para enfrentarlo.