ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE SOBRE LA PROPIEDAD
DE VIVIENDA
ante el Departamento de Vivienda
y Desarrollo Urbano
Washington, D.C.
18 de junio de 2002, 10:30 A.M.
(Hora del este)
EL PRESIDENTE: Bien, muchas gracias por esta amable bienvenida.
Mi presencia hoy aquí obedece a varios motivos. En primer
lugar, quiero agradecerles a todos los servicios que prestan a la
mejor nación sobre la Tierra. (Aplausos.) Estoy aquí
para celebrar el Mes Nacional de la Propiedad de Vivienda (National
Homeownership Month), porque creo que ser propietario de una
vivienda es parte esencial de la seguridad económica. Y yo
estoy preocupado por la seguridad de Estados Unidos. (Aplausos.)
![[Foto: HUD es una 'agencia importante', dijo el Presidente Bush. Agradeció a los empleados de HUD y alabó al Secretario y al Subsecretario.]](hud-presremarks-01.jpg)
El
12 de junio tuve el placer de conversar con el último Presidente
que visitó HUD. Le deseo al número 41 un muy feliz
cumpleaños. (Aplausos.) Y estoy muy contento de que me hayan
invitado a asistir hoy aquí, realmente lo estoy. Por empezar
estoy muy orgulloso por Mel Martínez y Alphonso Jackson.
Hace tiempo que conozco a Mel, hace mucho tiempo que conozco a Alphonso.
Nunca tuve dudas de que estos norteamericanos excelentes harían
un gran trabajo al frente de esta importante agencia. (Aplausos.)
Quiero agradecer a todos quienes han asumido funciones de liderazgo,
personas que han dejado sus estados y sus amigos para venir a servir
a EE.UU. Y eso es importante. El servicio a nuestro país
constituye una parte increíblemente importante del hecho
de ser norteamericano.
Quiero agradecer a todos quienes han trabajado aquí durante
poco tiempo y mucho tiempo, a quienes estarán aquí
luego de nuestra partida. Quiero agradecer a un hombre llamado Larry
Thompson, quien ha trabajado aquí durante -- ¿dónde
está Larry? (Aplausos.) Hace ya 30 años que Larry
trabaja aquí. Y yo quiero -- agradecerte tu servicio, Larry,
y agradecerte por dejar tan buen ejemplo para muchos otros que sirven
al país dentro de este edificio.
Déjenme primero que hable sobre cómo asegurarnos
de que EE.UU. está protegida de un grupo de asesinos, personas
que odian -- ¿saben qué es lo que odian? Odian la
idea de que alguien pueda comprar una vivienda. Odian la libertad;
eso es lo que odian. Odian el hecho de que podamos orar con libertad.
No les gusta la idea de que cristianos, judíos y musulmanes
puedan vivir lado a lado en paz. Eso no les gusta nada. Y es por
eso que ellos -- que desprecian nuestras libertadas, sienten que
deben hacer sentir sus resentimientos mediante la destrucción
de vidas inocentes. Y este país hará todo lo que pueda
para proteger a los Estados Unidos. (Aplausos.)
Y esto significará asegurarnos de que nuestra patria esté
protegida, por lo que valoro los progresos que estamos logrando
en la constitución de un Departamento de Seguridad Doméstica
(Department of Homeland Security). Sé que será
difícil para algunos en el Congreso resignar un poco de poder
aquí y allá, pero creo que sucederá porque
la gente se da cuenta que estamos aquí para servir al pueblo
de Norteamérica, no para servir a un partido o grupo político
en el Congreso de Estados Unidos. (Aplausos.)
Pero la mejor manera de proteger nuestra patria es persiguiéndolos
uno por uno. Y quiero decir perseguirlos uno por uno y llevarlos
ante la justicia, algo que precisamente es lo que Norteamérica
hará. (Aplausos.)
Quiero agradecer al coro por venir, a los jóvenes por estar
allí. Simplemente quiero que sepan que, cuando hablamos de
guerra, en realidad estamos hablando de paz. Queremos que haya paz.
Queremos que la gente viva en paz en todo el mundo. Con esto quiero
decir que nuestra visión de la paz se extiende más
allá de Norteamérica. Creemos en la paz en el Sur
de Asia. Creemos en la paz en Oriente Medio. Nos mantendremos firmes
en una visión que rechaza el terror y las matanzas, y que
honra la paz y la esperanza.
También quiero que los jóvenes sepan que en este
país, no conquistamos a la gente, sino que la liberamos --
porque nos mantenemos fieles a nuestros valores de vida y libertad
y de la búsqueda de la felicidad. La seguridad de nuestra
patria, la necesidad de asegurarnos de que Norteamérica esté
protegida y a salvo mientras luchamos por la paz es mi principal
prioridad para el país.
Pero también tengo otra prioridad. No sólo quiero
que Estados Unidos esté protegida y más fuerte, quiero
que Estados Unidos sea mejor. (Aplausos.) Quiero que Estados Unidos
sea un mejor lugar. Me preocupo por la economía, porque existe
gente que no puede encontrar trabajo y que desea trabajar. En esta
ciudad, las personas miran los números todo el tiempo --
ya saben, tal y tal número bajó, o este número
aumentó. Mi preocupación son los corazones y las almas.
Eso es lo que me preocupa. Y si alguien que intenta encontrar un
trabajo no puede encontrar trabajo, necesitamos continuar y expandir
nuestra base laboral. (Aplausos.)
Y también tenemos que entender que, en esta tierra de riquezas,
existen focos de desesperación y desánimo. Como saben,
en Atlanta hice mención al Sueño Americano. También
reconozco que algunas personas no están seguras si este sueño
también les corresponde. Algunas personas ni siquiera saben
qué significa este sueño. Y nuestro trabajo -- nuestros
trabajos, nuestros trabajos en conjunto, es asegurarnos de que la
noción del Sueño Americano llegue a todos y cada uno
de los vecindarios de este país. (Aplausos.)
Sé que éste no es el departamento adecuado cuando
hablo sobre educación, pero la educación, asegurarse
de que cada niño reciba educación y ninguno quede
relegado, es parte del asegurarse de que el Sueño Americano
se extienda a cada vecindario de Norteamérica. (Aplausos.)
Cuando se trata de la educación de los niños estamos
logrando progresos de un modo práctico, porque, como sabrán,
por primera vez el gobierno federal dice, si reciben dinero, tienen
que decirnos si los niños están aprendiendo a leer
y a escribir y a sumar y a restar. Y si es así, felicitamos
a los maestros y felicitamos a los padres y felicitamos a los administradores.
Pero si no es así, si nuestros niños no pueden leer
y escribir y sumar y restar, en vez de desear que algo cambie, vamos
a utilizar el sistema de responsabilidades para insistir en el cambio,
para que todos los niños tengan la oportunidad de hacer realidad
este sueño en Norteamérica. (Aplausos.)
Pero creo que ser dueño de algo también es parte
del Sueño Americano. Creo que cuando alguien es propietario
de su vivienda, está haciendo realidad el Sueño Americano.
Pueden decir esta es mi casa, y la casa de nadie más. (Aplausos.)
Y eso fue lo que dijimos ayer en Atlanta, cuando visitamos las viviendas
nuevas de los nuevos propietarios. Y yo vi con mis propios ojos
como con orgullo, el hombre dijo bienvenido a mi casa. No dijo bienvenido
a la casa del gobierno; no dijo bienvenido a la casa del vecindario,
dijo bienvenido a mi casa. Yo soy el propietario de la casa y ustedes
son bienvenidos a mi casa, y yo valoro eso. (Aplausos.) Vi un hombre
orgulloso. Estaba orgulloso de ser propietario de la vivienda. Y
yo estaba orgulloso por él. Y quiero que ese orgullo se extienda
por todo nuestro país.
Una de las cosas que debemos hacer es ocuparnos de los problemas
directamente y resolverlos de manera que nos ayudan a alcanzar nuestros
objetivos. Es por eso que quiero hablar sobre un par de objetivos
y -- de un objetivo y un problema.
El objetivo es que todos quienes quieran ser propietarios de una
vivienda tengan una oportunidad de serlo. El problema es que tenemos
lo que llamamos la brecha a la propiedad de vivienda en Norteamérica.
Tres cuartas partes de los angloamericanos son propietarios de sus
viviendas, pero menos del 50 por ciento de los afro-americanos e
hispanos lo son. Esta brecha en la propiedad indica que algo parecería
estar mal en la tierra de las riquezas. Y nosotros tenemos que hacer
algo al respecto.
Estamos aquí en Washington, D.C., para atender problemas.
Es por eso que fijé este objetivo para el país. Queremos
5.5 millones más de propietarios de viviendas para el año
2010 -- millones más de propietarios de viviendas entre las
minorías para el año 2010. (Aplausos.) Para el año
2010, cinco millones y medio más de familias tendrán
su propia casa. Ese es nuestro objetivo. Es un objetivo realista.
Pero significará que tendremos que trabajar mucho para alcanzar
este objetivo, todos nosotros. Y cuando digo todos nosotros, me
refiero no sólo al gobierno federal, sino también
al sector privado.
Y es por eso que quiero, uno, alentarlos a hacer todo lo que puedan
para trabajar de manera realista e inteligente para lograrlo. Les
reitero, estamos aquí por un motivo. Y parte del motivo es
hacer que este sueño se extienda a todas partes.
Yo voy a cumplir mi parte al establecer este objetivo, al recordarle
a la gente acerca de este objetivo, al dar a conocer el objetivo
y al convocar a la gente para que actúe, tanto en el nivel
federal como estatal, local y en el sector privado. (Aplausos.)
¿Y entonces cuáles son las barreras que podemos resolver
desde aquí en Washington? Bueno, probablemente la única
barrera para la compra de la primera propiedad sean los elevados
pagos iniciales. La gente mira el pago inicial, dice es demasiado
elevado, no puedo comprar. Pueden tener la intención de comprar,
pero no tienen los medios para afrontar el pago inicial. Eso lo
podemos resolver. Es por eso que he pedido al Congreso el financiamiento
completo de un fondo para el pago inicial del Sueño Americano
que ayudará a las familias de bajos ingresos que califiquen
para comprar, a comprar. (Aplausos.)
Creemos que cuando este fondo esté totalmente financiado
y correctamente administrado, que ocurrirá durante la Administración
Bush, que más de 40,000 familias por año -- 40,000
familias por año -- podrán hacer realidad el sueño
que queremos que hagan realidad, esto es, ser propietarios de su
vivienda. (Aplausos.)
La segunda barrera a la propiedad de vivienda es la falta de unidades
a precios razonables. Existen vecindarios en Norteamérica
donde simplemente no se puede encontrar una vivienda a la venta
a un precio razonable, y tenemos que ocuparnos de ese problema.
La mejor manera de hacerlo, creo, es a través de un crédito
impositivo para viviendas unifamiliares a precios razonables de
aproximadamente $2,400 millones en los próximos cinco años
para promover las viviendas unifamiliares a precios razonables en
las zonas urbanas de Norteamérica. (Aplausos.)
El tercer problema es el hecho que las reglas son demasiado complejas.
La gente se desalienta ante la letra pequeña de los contratos.
La miran y dicen, bien, no estoy seguro si deseo firmar esto. Son
demasiadas palabras. (Risas.) Son demasiadas dificultades. Es por
eso que una de las cosas que el Secretario va a hacer es simplificar
los documentos de cierre y todos los documentos que tienen que ver
con la propiedad de vivienda.
Resulta esencial que facilitemos el proceso de compra para la gente,
que no lo compliquemos. Y para hacerlo, tenemos que educarlos. Algunos
de nosotros damos por sentada la propiedad de vivienda, pero existe
gente - obviamente, la compra de una vivienda es una decisión
significativa, significativa para nuestros compatriotas norteamericanos.
Tenemos gente que recién acaba de llegar a nuestro país,
que no conocen los usos. Tenemos gente en ciertos vecindarios que
simplemente no están seguros de lo que significa comprar
una vivienda. Y nos pareció apropiado contar con un programa
de extensión, un programa de educación que explique
los porqués y los cómos de comprar una vivienda, para
que les resulte más simple no sólo entender las implicaciones
y ramificaciones legales, sino también cómo obtener
un buen préstamo.
Existen personas por ahí que pueden caer en las garras de
prestamistas inescrupulosos, y nosotros tenemos la obligación
de educarlos y de utilizar nuestros recursos para ayudar a la gente
a entender cómo comprar una vivienda y dónde buscar
las oportunidades que puedan existir para la compra de una vivienda.
Finalmente, queremos asegurarnos de que el programa de propiedad
de vivienda de la Sección 8 se implemente en su totalidad.
Se trata del programa que ofrece vales para quienes compran una
vivienda por primera vez que pueden ser utilizados para el pago
inicial y/o para pagos de hipotecas. (Aplausos.)
Se trata de un comienzo ambicioso en el ámbito federal.
Y, nuevamente, les reitero, todos ustedes tienen que ayudarnos en
todos los modos posibles. Pero el sector privado también
tiene que ayudar. También tiene que ayudar. Por supuesto,
es en su propio interés. Si uno es un agente de bienes raíces,
le interesa que alguien esté interesado en comprar una vivienda.
Si uno es un constructor de viviendas, le interesa que alguien esté
interesado en comprar una vivienda.
Y es por eso que he apelado -- ayer, he apelado al sector privado
para que nos ayude y ayude a los compradores de viviendas. Necesitamos
más capital en los mercados privados para quienes tienen
pocos recursos y desean adquirir su primera vivienda. Y me enorgullece
informar que Fannie Mae escuchó el llamado y, según
tengo entendido, se trata de unos $440,000 millones para un cierto
período. Han utilizado su influencia para poner a disposición
todo ese capital para el tipo de comprador de vivienda que estamos
nos ocupa hoy aquí. Está en su carta de intención;
ahora tiene que implementarse. Freddie Mac está interesado
en ayudar. Valoro que ambas agencias ofrezcan los cimientos del
buen capital.
Existen muchos programas religiosos que quieren participar en la
educación de las personas sobre cómo comprar una vivienda.
Y vamos a contar con programas de extensión activos de HUD.
(Aplausos.)
Y es así que alcanzaremos este objetivo ambicioso. Creo
que así será, siempre y cuando mantengamos el rumbo
y recordemos que la seguridad en casa significa lo mismo que la
seguridad en la patria -- la seguridad económica es simplemente
una parte importante de esto. Y ser propietarios de una vivienda
es parte de la seguridad económica. También es parte
de asegurarnos de que este país cumpla con su gran esperanza
y visión.
Saben, yo le digo a la gente -- y realmente así lo creo
-- que de todo el mal que se le ha infringido a Norteamérica
saldrá algo increíblemente bueno. (Aplausos.) Ya saben,
pensaron que estaban atacando un país tan débil y
tan ineficaz que presentaríamos una par de demandas legales
y nada más. (Risas.) Eso es lo que pensaron. Les estamos
mostrando una cara diferente de Norteamérica. Les estamos
mostrando que somos bastante rudos. Cuando se trata de alguien que
intenta quitarnos nuestras libertades, somos rudos, y vamos a seguir
siendo y no cejaremos. (Aplausos.)
Pero también quiero que la gente vea la profunda compasión
de Norteamérica. Quiero que el mundo vea la otra cara de
nuestro carácter, que es el lado suave, el lado decente,
el lado amante. Quiero que la gente sepa que cuando hablamos de
sueños, nos referimos a grandes sueños. Y cuando hablamos
de una sociedad libre, queremos una sociedad donde cada ciudadano
tenga la oportunidad de avanzar, y no sólo unos pocos.
Y parte de la piedra fundamental de Norteamérica es la posibilidad
de que todos, sin importar de dónde vengan, sin importar
de dónde hayan nacido, pueda decir, ésta es mi casa;
soy dueño de esta casa, me pertenece, es mi parte de Norteamérica.
Resulta esencial que nos concentremos en el objetivo y que trabajemos
duro para lograr nuestro objetivo. Y que cuando todo esté
dicho y hecho, podamos mirar hacia atrás y decir, gracias
a mi trabajo, gracias a nuestro trabajo conjunto, Norteamérica
es un lugar mejor. Del mal surge un bien increíble.
Gracias a todos por venir.
FIN