Las organizaciones que se preocupan por la comunidad y trabajan para cambiar las vidas de los individuos más vulnerables de la sociedad ocupan un lugar especial en mi corazón. Como joven refugiado cubano que llegó a este país ayudado por el abrazo protector de las organizaciones de beneficencia católicas de Miami, he visto con mis propios ojos cómo la fe motiva a las personas a abrir sus corazones. El énfasis del Presidente puesto en la fe es el enfoque correcto; si este país debe luchar contra la pobreza, el gobierno no puede ignorar las soluciones que ofrece la comunidad. Y no existe nadie más preparado para luchar contra estos problemas prioritarios, como son la carencia de hogar, el abuso en los hogares, el hambre, la falta de empleo, el analfabetismo y la delincuencia, que los hombres y mujeres que están junto a los desprotegidos y más necesitados.
El gobierno federal puede atender a los ciudadanos necesitados de manera más efectiva si trabaja en asociación con prestadores de servicios sociales religiosos y comunitarios - alentando sus buenas obras y extendiendo su alcance. Yo me comprometo a fortalecer estas asociaciones tan importantes. Juntos, podemos crear nuevas oportunidades de vivienda - y ayudar a crear nuevas perspectivas - en las comunidades de Norteamérica.
Vea los comentarios del Secretario Martinez en la conferencia de CCDA 2001